Por

Pep Escoda y Borrás (Tarragona, 1958) es una persona hecha a sí misma. Hijo de una familia de pescadores del Serrallo, a los 16 años ya trajinaba cada día en el mar a bordo del barco de su padre. Su pasión por el arte, pero, lo empujó a cambiar de vida unos años después. A los 32 años, después de varios años trabajando como reportero gráfico cultural para diferentes medios de comunicación locales y nacionales, montó lo que probablemente ha sido el primer estudio fotográfico de Tarragona. Desde entonces no ha parado de hacer fotos, tal vez un millón; ha recopilado hasta 20 premios Lux y ha ilustrado infinidad de libros de turismo, arquitectura y restauración sobre las principales ciudades del mundo. Hoy nos recibe en su estudio de la calle Conde de Tarragona, ciudad que, a pesar de su agitada vida detrás del objetivo, no ha abandonado nunca.

Tarraconense de toda la vida.
Nací en la clínica de Santa Tecla. La comadrona que asistió mi nacimiento me bautizó con el nombre de «el padre de los bebés». Ahora, si pesas tanto, te hacen pruebas para ver si eres diabético … pero no fue mi caso. Ahora, de mayor he tenido un largo historial médico, incluso he sufrido un cáncer, pero me encuentro bastante bien.

Y siempre has vivido en tu ciudad?
Sí, siempre en Tarragona. Es verdad que durante muchos años he viajado por cuestiones de trabajo. He estado dos meses en París, dos meses en Miami, dos meses en Nueva York … A veces he estado más tiempo fuera que en casa, por eso no he hecho viajes de vacaciones. De hecho, cuando he tenido tiempo libre en estos viajes de trabajo siempre lo he aprovechado para hacer las fotos que me apetecían, sin encargo de nadie.

La fotografía es un trabajo o un hobby?
Te lo diré de otra manera. A mí me encanta hacer fotografía y, si además me pagan, eso ya es la hostia. Una vez me preguntaron qué sería si pudiera volver atrás en el tiempo. Después de pensarlo mucho decidí que volvería a ser fotógrafo. Para mí es una manera de vivir. Es un vicio, una enfermedad … no lo sé. Fotografío las 24 horas del día. Aunque vaya sin cámara hago fotografías mentales de los lugares por donde paso. Lástima que a veces no llevo la cámara y se me escapan algunas …

Cuando te das cuenta de tu amor por la fotografía?
Ya de pequeño prefería dibujar que ir con los compañeros del Serrallo a jugar a la pelota. A mí me gusta el arte en general. No perdí el interés por el arte ni cuando mi padre me subió a la barca para la pesca de la sardina desde los 16 hasta los 24 años. De hecho, después estudié pintura en la Escuela de Arte y, no sé cómo, tenía una cámara de fotos en casa y empecé a usarla … hasta hoy. En aquella época también me dio por remo. Llegué a formar parte del equipo de la selección española de remo. También trabajé en un supermercado y en una empresa dedicada al mundo de las plataformas … Me pasaba un montón de horas. Entonces pensé, y por qué no invierto estas horas en lo que realmente me gusta?

Y vas y montas tu propio estudio de fotografía.
Era el año 1990. Lo abrí en Torres Jordi. De hecho, tal fue el primer estudio fotográfico como tal que se abrió en Tarragona. La gente no entendía qué era eso de un estudio, porque hasta entonces todo el mundo se imaginaba el negocio de la fotografía como tienda. Cuando fui a pedir financiación no lo entendían … Un tema de fotografía donde no se vendieran ni cámaras ni rodillos? Mi gestoría al final me recomendó que pusiera un escaparate y un mostrador con cuatro cosas. Lo abrí y el modelo no ha cambiado hasta el día de hoy.

Así, ya tenías 32 años cuando abriste tu negocio?
Hacía años que me dedicaba a hacer fotografías para varios medios locales de la zona y alguna revista musical. Estaba especializado en ir a fotografiar conciertos. Entonces estaban de moda la Pantoja, Hombres G, Lola Flores … Aprendí haciendo conciertos. Siempre me he sentido muy cómodo con el retrato y con la fotografía de actuaciones musicales, aunque nunca me he ganado la vida con estas dos especialidades.

Y con qué te ganas la vida?
La verdad es que actualmente con el que puedo. Hoy el sector está muy duro. Tengo muchos compañeros fotógrafos profesionales de prestigio que lo están pasando mal. Hay muchos que han tenido que vender la casa y todo …. Hay mucha exposición, cosas muy chulas … pero poco dinero. Hace un tiempo me sacaron a página entera en La Vanguardia, que está muy bien, pero la gente se hace una idea equivocada de la vida que llevas. Cuando llevas 20 premios Lux ganados y empiezas a salir en los periódicos la gente piensa que eres carísimo, cuando no es así, y siempre encuentras a alguien que te quiere cortar la cabeza, sobre todo en el ámbito local.

 

escoda2

Has rechazado trabajos?
Sí, sea por razones éticas o por razones económicas. Yo siempre me he adaptado, pero hay un momento en que tienes que seleccionar los trabajos que haces. Incluso ahora que nos dedicamos a sobrevivir.

Y qué opinas que la fotografía esté al alcance de todos?
Es bueno, pero debería producir el efecto contrario de lo que está pasando. El hecho de que todos puedan tener una buena cámara y un ordenador para trabajar las imágenes debería servir para dar aún más valor a la fotografía profesional. En Francia, por ejemplo, nos llevan muchos años de ventaja. Aquí pasan cosas extrañas. Una empresa se puede gastar millones de euros en una obra nueva, pero en cambio no es capaz de añadir en el presupuesto una partida de mil euros para hacer un reportaje fotográfico profesional del nuevo equipamiento. Las fotos las termina haciendo lo primero que pasa por allí. Una cosa es ser fotógrafo y otra es hacer una fotografía.

¿Por qué normalmente no nos gustan nuestras propias fotografías?
Hacer buenos retratos no es nada fácil. Mira las fotos de carné. Casi nadie queda bien. Un retrato necesita un clima, un tiempo, conocer la persona fotografiada … Piensa que desde pequeños estamos acostumbrados a ver nuestra cara a los espejos y, por tanto, con el reflejo girado. La imagen que tenemos de nosotros mismos a la mente no se corresponde, pues, con la realidad que ven los demás. Esto se nota mucho cuando ves una fotografía propia, ya que no acabas de ver ti mismo. En cambio, si lo miras unas cuantas veces durante varios días te acabas acostumbrando y hasta te puede gustar.

¿Qué es más difícil fotografiar: personas o cosas?
En fotografía siempre se aprenden cosas nuevas. Yo no lo sé todo en fotografía. Pero por experiencia personal puedo decir que fotografiar cualquier cosa es difícil. Hay que saber fotografiar formas, pero también captar el espacio que lo rodea. Tanto cuando hablamos de retratos como cuando hablamos, por ejemplo, de un edificio o un paisaje. Incluso puedes hacer un retrato de una persona sin enseñar su cara y mostrando sólo algún detalle del lugar donde ella se desenvuelve dia a dia.

.

Entrevista ofrecida por:

notícies tgn c